Rompiendo la Brecha digital en la Educación Especial

Rompiendo la Brecha digital en la Educación Especial

La situación de crisis sanitaria que vivimos desde hace ya un año ha hecho que cada vez sea más importante el manejo de las nuevas tecnologías en las relaciones con nuestro entorno. Una herramienta cada vez más presente en el sistema educativo a la que no es ajena la Educación Especial.

En la Fundación Garrigou saben mucho de ello, y, por eso, desde hace años, una de las actividades que promueven fuera del horario escolar son las clases de informática en las que el profesor trabaja con grupos reducidos y con una propuesta de actividades personalizada y acorde a los gustos y habilidades de los alumnos.

El objetivo de las clases que coordina Pablo Aparicio es adquirir habilidades y destrezas en el uso del ordenador de forma autónoma, tanto para su uso en entornos de trabajo como de ocio. “En el Centro María Corredentora en el que se imparten las clases, le damos mucha importancia a la TIC, no solo como recurso, sino también por el alto componente motivador dentro del proceso enseñanza-aprendizaje”, explica Pablo Aparicio. “Además- añade- tiene un impacto muy significativo en el desarrollo del alumno, no solo como herramienta de trabajo sino también de una manera lúdica, enfocándolo al ocio”.

Entre los contenidos que se imparten, se encuentra el entorno Windows, la navegación por internet, herramientas para trabajar de forma compartida como Dropbox, manejo del correo electrónico, programas de uso cotidiano como Word, Power Point o Paint, el uso de dispositivos móviles como el IPAD

Actualmente, existen dos grupos disponibles, uno de para niños y jóvenes con discapacidad intelectual con edades entre los 6 y los 20 años, que acude a clase los lunes de 16.30 a 17.30H, y otro para jóvenes de 20 años en adelante que tiene lugar los jueves de 16.45 a 17.45H.

“Como peces en el agua”, la diversidad de la natación adaptada

La Fundación Garrigou nació hace casi diez años con la intención de promover la participación plena en los diferentes ámbitos de la sociedad de niños y jóvenes con discapacidad intelectual. Uno de esos ámbitos es sin duda la actividad física, que no sólo nos ayuda a sentirnos mejor, sino que nos permite socializar, retarnos y descubrir que, con trabajo, podemos llegar cada día un poco más lejos.

De estos beneficios saben mucho Jose Manuel Gómez y Manuel Vidart. Ambos son profesores de Educación Física Adaptada desde hace años y, al acabar la actividad escolar, se meten en el agua con los niños y jóvenes que acuden a natación en la piscina del Centro de Educación Especial María Corredentora de la mano de la Fundación Garrigou.

Una actividad a la que acuden escolares de la zona, alumnos del propio centro y también miembros de otras entidades como la Fundación Deporte y Desafío, o la Fundación Síndrome de West con las que Garrigou colabora.

Trabajan de forma grupal (máximo de 6 personas), grupos reducidos (2-3 personas) y de forma individual con grandes dependientes. “Nuestros alumnos son agrupados por su nivel de competencia en el agua, nos da igual que tengan o no discapacidad”. Entre los participantes en esta actividad física hay niños y jóvenes con capacidades diferentes. Una variedad que no sólo sirve para normalizar la diversidad, sino que ofrece grandes beneficios para todos, porque unos y otros aprenden a socializar con el que es diferente.

Beneficios para el trabajo corporal

“El agua nos permite a través del juego hacer cambios de posición sin riesgo de caídas”, explica Manuel. José Manuel añade que son muchos los beneficios que tiene la actividad acuática, principalmente “nos ayuda a organizar nuestra información corporal y nos permite desarrollar las respuestas neurolaberínticas ausentes en gran parte de nuestro alumnado con discapacidad, con lo que el agua será un medio ideal para trabajar la reactividad de los brazos y hacer que estos sean lo más funcionales posible, con la implicación que ello tiene en el desarrollo de las habilidades adaptativas”.

Si la experiencia es beneficiosa para los jóvenes, no menos lo es para sus padres, que ven como sus hijos están atendidos por profesionales que saben cómo actuar en cada momento. Además, para muchos de ellos, esta actividad acuática es la primera en la que ven socializar a sus hijos con otros niños, con la alegría y emoción que ello supone.

Las clases de actividad acuática adaptada se desarrollan de octubre a junio a través de la Fundación Garrigou, y todos los que estén interesados pueden contactar con la misma para conocer más detalles.