«Que nuestros hijos sepan que estamos ahí»

La Educación Sexual fue este jueves protagonista en una nueva sesión de la «Escuela de Familias» conducida por el sexólogo y doctor en Psicología Carlos de la Cruz, quien incidió en que «educación sexual no es solo educación en el aparato reproductor o educar para tener relaciones sexuales. La sexualidad tiene que ver con tres registros, el fisiológico o anatómico, el relacionado con cómo nos sentimos, hombre, mujer, homosexual, heterosexual, y, por último, cómo expresamos la sexualidad».

Para el sexólogo, son tres los principales objetivos de la Educación Sexual. El primero que conozcan su cuerpo, y el de otras personas, que sepan que hay cuerpos diferentes al suyo. El segundo sería aceptarse como uno es, y para eso es muy importante el papel de los padres, «que entiendan que nosotros los queremos, los aceptamos como son». Finalmente, en lo referente con la conducta, la educación sexual tiene que buscar el bienestar de uno sin perjudicar al otro.

A la hora de cómo abordar la educación sexual, Carlos de la Cruz explicó que junto a los padres, también tienen responsabilidad los centros educativos y la atención primaria, señalando que «cada uno tiene que hacerse responsable de su pedazo de la tarta».

En ese sentido, explicó 8 mínimos que se deberían cumplir. El primero es Información, que aprendan tanto como sea posible, al igual que en cualquier otra área. «El silencio no es una vacuna. Más importante que lo que vais a contar, es que sepan que cuentan con vosotros».

El segundo mínimo sería Intimidad, comprender que un adolescente con discapacidad también necesita intimidad. El tercero es que comprendan que no todo el mundo puede tener acceso a su cuerpo, que merece la misma dignidad que sus padres o sus hermanos. De la Cruz puso como ejemplo, que si estando en la playa, nosotros nos cambiamos con tres toallas, a ellos también debemos cambiarles tapándoles correctamente. «Que el chico aprenda que merece la misma dignidad, y que la sociedad (público en la playa) lo comprenda también».

Un cuarto mínimo sería autonomía y autodeterminación. «Si queremos que tomen decisiones sobre su vida sexual, deben tomarlas sobre qué ropa visten». Otro mínimo sería expresión del deseo sexual. «Como padre o madre, no tenemos capacidad de cambiar su deseo, pero sí de hacer que lo expresen con felicidad. Un sexto sería aprender a tener relaciones igualitarias, en todos los ámbitos. El número siete sería prestar todos los apoyos, y el ocho tener en cuenta la perspectiva de género, prestar la misma atención a la sexualidad, cuando son chicas que cuando son chicos.

Carlos de la Cruz insistió en la necesidad de hablar en casa. Si aprenden que se habla fuera de casa, en el colegio, en la ruta, en la calle, pero no en casa, no hablarán. En ese sentido, señaló «si llegan las preguntas, bienvenidas sean y a responderlas con tranquilidad y si no llegan, dar las vueltas necesarias para sacar el tema, al igual que hicimos con otras cuestiones como la importancia de cruzar por un paso de cebra». Igualmente destacó la importancia que tiene hacer ver a nuestros hijos que lo sexual está relacionado con lo íntimo, no con lo prohibido».

Finalmente, señaló «ante una conducta de abuso es fundamental que sepa que cuenta con vosotros. Estará más protegido si sabe que su voz. sus decisiones, tiene valor y que puede expresar su rechazo porque su cuerpo les pertenece. Si lo sexual, acaba en lo prohibido y se da una conducta de abuso, no se va a atrever a contarlo».