discapacidad intelectual

El deporte como herramienta de inserción

Hace unas semanas, os contábamos que gracias al convenio que habíamos firmado con la Fundación Atlético de Madrid, había echado a andar nuestra Escuela de Fútbol Adaptado a la que acuden 30 jóvenes con discapacidad intelectual, alumnos del Colegio María Corredentora

Una experiencia que muestra, una vez más, como el deporte es una estupenda herramienta para conseguir la plena participación en la sociedad de las personas con discapacidad intelectual. 

Hoy compartimos con vosotros el reportaje que sobre esta escuela hizo la cadena de televisión TRECE y que este domingo pasado pudo verse en el espacio Ecclesia que presenta Álvaro de Juana, dentro de la sección sobre temas de interés que cada semana presenta Ana Medina

Un reportaje en el que junto al coordinador deportivo de la Fundación Atlético de Madrid, podemos escuchar a Javier y Lucía dos de los alumnos de la escuela que explican mejor que nadie la importancia de iniciativas como éstas. 

La Escuela de Fútbol Adaptado entrena dos veces en semana en el Colegio María Corredentora. 

 

«Lo más importante de la Educación sexual es que nuestros hijos entiendan que sus padres estamos ahí»

La Educación Sexual fue este jueves protagonista en una nueva sesión de la «Escuela de Familias» conducida por el sexólogo y doctor en Psicología Carlos de la Cruz, quien incidió en que «educación sexual no es solo educación en el aparato reproductor o educar para tener relaciones sexuales. La sexualidad tiene que ver con tres registros, el fisiológico o anatómico, el relacionado con cómo nos sentimos, hombre, mujer, homosexual, heterosexual, y, por último, cómo expresamos la sexualidad».

Para el sexólogo, son tres los principales objetivos de la Educación Sexual. El primero que conozcan su cuerpo, y el de otras personas, que sepan que hay cuerpos diferentes al suyo. El segundo sería aceptarse como uno es, y para eso es muy importante el papel de los padres, «que entiendan que nosotros los queremos, los aceptamos como son». Finalmente, en lo referente con la conducta, la educación sexual tiene que buscar el bienestar de uno sin perjudicar al otro.

A la hora de cómo abordar la educación sexual, Carlos de la Cruz explicó que junto a los padres, también tienen responsabilidad los centros educativos y la atención primaria, señalando que «cada uno tiene que hacerse responsable de su pedazo de la tarta».

En ese sentido, explicó 8 mínimos que se deberían cumplir. El primero es Información, que aprendan tanto como sea posible, al igual que en cualquier otra área. «El silencio no es una vacuna. Más importante que lo que vais a contar, es que sepan que cuentan con vosotros».

El segundo mínimo sería Intimidad, comprender que un adolescente con discapacidad también necesita intimidad. El tercero es que comprendan que no todo el mundo puede tener acceso a su cuerpo, que merece la misma dignidad que sus padres o sus hermanos. De la Cruz puso como ejemplo, que si estando en la playa, nosotros nos cambiamos con tres toallas, a ellos también debemos cambiarles tapándoles correctamente. «Que el chico aprenda que merece la misma dignidad, y que la sociedad (público en la playa) lo comprenda también».

Un cuarto mínimo sería autonomía y autodeterminación. «Si queremos que tomen decisiones sobre su vida sexual, deben tomarlas sobre qué ropa visten». Otro mínimo sería expresión del deseo sexual. «Como padre o madre, no tenemos capacidad de cambiar su deseo, pero sí de hacer que lo expresen con felicidad. Un sexto sería aprender a tener relaciones igualitarias, en todos los ámbitos. El número siete sería prestar todos los apoyos, y el ocho tener en cuenta la perspectiva de género, prestar la misma atención a la sexualidad, cuando son chicas que cuando son chicos.

Carlos de la Cruz insistió en la necesidad de hablar en casa. Si aprenden que se habla fuera de casa, en el colegio, en la ruta, en la calle, pero no en casa, no hablarán. En ese sentido, señaló «si llegan las preguntas, bienvenidas sean y a responderlas con tranquilidad y si no llegan, dar las vueltas necesarias para sacar el tema, al igual que hicimos con otras cuestiones como la importancia de cruzar por un paso de cebra». Igualmente destacó la importancia que tiene hacer ver a nuestros hijos que lo sexual está relacionado con lo íntimo, no con lo prohibido».

Finalmente, señaló «ante una conducta de abuso es fundamental que sepa que cuenta con vosotros. Estará más protegido si sabe que su voz. sus decisiones, tiene valor y que puede expresar su rechazo porque su cuerpo les pertenece. Si lo sexual, acaba en lo prohibido y se da una conducta de abuso, no se va a atrever a contarlo».

Normalizando bajo el agua: clases de natación para niños al margen de discapacidades

La pasada semana nos visitaba el periodista José Ignacio Wert para hacer un reportaje de nuestra Escuela de Natación. Tras pasar con nosotros una tarde, escribió esta reflexión que ahora queremos compartir con vosotros:

«Las clases de natación de una fundación (Mauricio Garrigou) vinculada a un colegio de educación especial (María Corredentora) no tendrían nada de particular. Si no fuera porque éstas son abiertas a niños que procedan de otros centros. De este modo, en grupos de unos seis alumnos, se mezclan aprendices de nadadores con y sin síndrome de Down. El criterio no es la edad si no el grado de destreza bajo el agua. “Al principio pueden observar más”, señala José, uno de los profesores. Pero el espacio compartido se traduce en normalización. Que, en este barrio, se mezcla con el cloro.

Fito está exultante. Es la tarde de su quinto cumpleaños. Sus padres llegaron a la clase como actividad extraescolar del colegio. “Esto le viene fenomenal”, dice Rodolfo, mientras espera a recogerle. “Siempre sale con una sonrisa”. La formación física que recibe bajo el agua le sirve fuera de ella. “Es mucho más autónomo”. También va a tenis, pero ahí se notan un poco más los problemas de coordinación. Lucía (8 años) deja las instalaciones feliz. Explica que su siguiente destino es el coche de su padre, Luis. Antes de salir, vuelve sobre sus pasos. Ha olvidado la pegatina que Lola da a cada alumno al final del día. Un coche, qué cosas. De color amarillo. Su progenitor cree que las clases fueron fundamentales para terminar de preparar a la niña para dar sus primeros pasos en la superficie. Lleva acudiendo desde que era un bebé. Ambos padres coinciden en señalar que esta preparación constante les da tranquilidad de cara a las piscinas y las playas que salen a su encuentro en los veranos. Álvaro (26 años) empezó a venir al año de edad. Es el único de su promoción que sigue acudiendo, ahora una vez por semana, a esta piscina.

José Ignacio Wert

Desde un punto de vista más técnico, José puntualiza los efectos positivos que estas lecciones tienen en el desarrollo del órgano vestibular, muy importante en el equilibrio y el control del espacio. Aquí se aprende a regular la posición, a controlar la postura. Los rudimentos aquí adquiridos permiten fuera ganar habilidad en el manejo de lápices o utensilios para comer.  Manu, otro profesor, venido de Santander hace 18 años, recalca que el planteamiento de las clases para chicas y chicos algo mayores es de Educación Física. De ahí que compense la longitud de la piscina con una colchoneta en el que cada largo se corona con algunas flexiones en seco.

Rodolfo y su mujer no supieron que Fito tenía síndrome de Down hasta su nacimiento. “Lloré 24 horas sin parar”, reconoce. La vida que se había imaginado iba a ser muy distinta de la que empezaba en ese momento. Pero, tras ese día de lágrimas, empezaron a rodearse del apoyo de familia, amigos y, muy especialmente, otros padres en sus mismas circunstancias. “Se crea una unión muy especial”. Hoy toca celebrar el cumpleaños. Su padre sabe que Fito no dejará terminar el día sin probar jamón ibérico, por el que está desarrollando una gran afición. Comprobamos que Rodolfo tenía razón. Su hijo siempre sale de la clase con una sonrisa. Es casi tan amplia como la de su progenitor.

Además de Lucía, Macarena (12 años), la hija mayor de Luis, también practica aquí natación. Descubrió el sitio a través de su hermana. Ella, que convive con el síndrome de Down en casa, piensa que es muy positivo que otros niños que no viven esa circunstancia adquieran aquí su propio punto de vista relacionándose con la discapacidad, en unas clases de las que destaca, precisamente, que “estén abiertas a todos”.

Adriana (20 años) también lo ha conocido en su propia casa. Su hermana Alicia (13 años) le descubrió estas clases en las que ahora ella acaba de empezar sus prácticas como monitora. Son el principio y el final de una saga de cinco. Aquí ha comprobado que “cada niño es un mundo” en su manera de interactuar con el agua. Sin embargo, por regla general, cuesta mucho más sacarles de la piscina que convencerles para que se metan en ella.

“Estate feliz, que vamos a cenar en familia”. Esa clase de comentarios de Alicia hacen que Adriana haya aprendido de ella valorar los detalles pequeños y los aspectos positivos de la vida cotidiana. “Se fija en todo, nota hasta cuando estás baja”.  Manu apunta en la misma línea. Lo que sus alumnos le han enseñado este tiempo es “humildad” y “priorizar las necesidades”. “Te das cuenta de que un problema es otra cosa que perder un móvil o discutir con tu pareja”. Y eso acaba permeando en los niños sin Down. De ahí que Manu prefiera el término “hándicap”, muchas de cuyas acepciones permiten hablar de una desventaja de partida que se puede superar. Como resume Macarena, en su casa ha aprendido que “todos somos iguales. No importa la discapacidad”.

José Ignacio Wert

Avanza la tarde y llegan nuevos alumnos. Algunos presentan discapacidades intelectuales distintas al síndrome de Down. “Yo tengo síndrome de Up”, bromea Dani, que prepara la celebración de su treinta cumpleaños. “Tengo trabajo, tengo sueldo, tengo novia, ¡qué mas quiero!”, reflexiona. Álvaro cumple disciplinadamente con los ejercicios. Acabado el largo, este adolescente se dispone ya a atendernos. José insiste en que tiene un gran sentido del humor que desborda en las seleccionadas ocasiones en las que dice algo. Recordamos su chascarrillo cuando le preguntaron por la última Nochevieja. “-¿Tardaste mucho en tomarte las uvas? –No, no mucho. Conseguí terminármelas antes de que acabaran las de Canarias”.

José Ignacio Wert

Onda Madrid y Telemadrid en el aula taller de Comercio

Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, los Servicios Informativos de Telemadrid y el programa «Buenos Días Madrid», presentado por Eli del Valle se hicieron eco del aula taller de Comercio que nuestra Fundación ha puesto en marcha en el Colegio de Educación Especial María Corredentora y al que acuden los alumnos de Programas Profesionales en Actividades Auxiliares de Comercio.

Junto a la opinión de la directora del Centro y de una de las profesoras del Programa Profesional, Arancha Peñalver, pudimos escuchar y ver los testimonios de los alumnos, quienes explicaron ante el micrófono cuáles son sus tareas favoritas, o en qué les gustaría trabajar en un futuro.

Aquí os dejamos el reportaje de televisión y la entrevista en la radio.