Hermanos y Discapacidad, cuando la flexibilidad es la clave

Este jueves hemos celebrado una nueva «Escuela de Familias» de la Fundación Garrigou centrada en «Hermanos y Discapacidad» de la mano de José María Ferro LLaryola, coordinador y supervisor Dpto Infantojuvenil Psicólogos Pozuelo.

La sesión presencial a la que acudía una decena de familias, comenzaba preguntándonos qué emociones nos despertaba pensar en la relación con nuestros hermanos, tanto en la infancia como en el momento actual. Una reflexión que nos llevaba a recordar que la fratelia es el primer lugar en el que aprendemos a compartir, a convivir, a competir. En definitiva, a relacionarnos en igualdad de condiciones. Pero qué sucede cuando esa igualdad no existe en un sentido estricto, porque uno de los hermanos/as tiene diversidad funcional.

En ese punto, Ferro Llaryola explicaba la importancia de la flexibilidad en el funcionamiento estructural de las familias, con el fin de «estar más cerca del que más me necesite en cada momento». Un perfil que no siempre será el hermano o hermana con discapacidad, sino que irá cambiando en función de las circunstancias de cada miembro de la familia, y de la estructura familiar en sí.

En esta línea, José María Ferro Llaryola nos hacía recordar la aportación de la persona con discapacidad al seno familiar, haciéndonos cambiar la visión de que ellos o ellas solo son responsables de recibir, y apuntaba la necesidad de recordar que cada miembro de la familia tiene unas necesidades distintas que tenemos que intentar cubrir en la medida de lo posible.

Relacionado con ello, el psicólogo explicaba que en muchas familias hay miembros que hipofuncionan y otros que hiperfuncionan, y que esto es normal y positivo siempre que entre todos exista la flexibilidad suficiente para el cambio de roles, de forma que no siempre sea la misma persona quien lleva un peso superior.

Por último, José María Ferro LLaryola recordaba que es responsabilidad de los padres el llevar una agenda familiar que atienda las diferentes necesidades de los miembros, y señalaba la importancia de dejar hueco en la dinámica familiar para las relaciones uno a uno, de forma que toda la atención de un progenitor esté centrado en uno de nuestros hijos o en nuestra pareja. Estas acciones no solo mejoran el sentir individual de los miembros, sino que favorecen la dinámica familiar.

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